Historia

  HISTÓRIA AGRICOLA DESDE EL SIGLO XIII

El paisaje agrícola de la época baja medieval (siglos XIII-XV), presentaba unos productos adscritos a la autosuficiencia de los vasallos musulmanes y otros adscritos al mercado, en provecho de los señores feudales. El primer documento que hace referencia a los cultivos de nuestro término es un escrito del 1358 donde habla de tierras de riego y de secano, higueras e olivares. Un siglo después, el año 1444, el poli cultivo de los moros “senyeruts” comprendía los olivos, para el aceite de casa; las higueras, para hacer chuminos secos para el invierno, y el panis o 'trigo de moro' (mas flojo que el maíz americano), para hacer tortas y bollos. A estos alimentos básicos, se añadían las habas y la carne de cordero, gallina y pollo, para los guisos; los huevos que ovaban las gallinas; la leche de oveja, para hacer queso freso; cebollas y ajos, que eran productos muy socorridos para la cocina, y toda calaña de frutas, hortalizas y verduras. Aparte de esto, también cultivaban el lino, como sus antepasados de al-Andalus, para tejerse y confeccionarse trajes, y algarrobas para alimentar el ganado mayor: las borricas, los rocines, las caballerías

Por el año 1570 se inició una nueva revolución agrícola, propiciada por la abundante mano de obra, la prosperidad económica del reino y la introducción de nuevas variedades agrícolas. Comenzó a plantarse en esta época arroz al “Pla de Enova”, para distribuirlo desde Játiva a Castilla y llegó de las indias el nutritivo maíz gordo -el maíz de los castellanos-, que ayudaría a multiplicar la población morisca en poco tiempo. Al mismo tiempo, la expulsión de los moriscos (1609) abortaría el proceso y daría paso a la repoblación del 1611.

El paisaje agrícola de los primeros cristianos viejos o valencianos de Señera y Benimeixix descansaría en los siglos XVII sobre un cultivo comercial de primera orden: la seda. El moreral ocupaba semillas una parte importante de las huertas, mientras que el resto eran sembrados de cereales y forrajes, olivos y viñas, hortalizas, frutales y verduras

campo arroz  El siglo XVIII, en cambio, seria ya el siglo del arrozal, de las huertas embalsadas de agua durante el verano.
Cabeza al 1840 el paisaje agrícola continuaba siendo el mismo, pero con una mayor presencia del arrozal. Se habla de arroz, seda, trigo, maíz, aceite, algarrobas y hortalizas como las principales producciones del término.
Al cabo de poco tiempo, el año 1864, el arrozal ocupaba ya 1.684 fanegadas, del total de 2.000 fanegadas que habría trabajadas entonces al término. El porcentaje es del 84% de la tierra agrícola. La tierra se dejaba en reposo, es decir, en barbecho, o sembraban en ella habas o rábanos en semilla.

 

 En 1950, 1.271 fanegadas de arrozal, 816 de naranjal y 94 de trigo y otros granos.
La diferencia entre el 1950 y el 1961 es que ahora eran los arrozales los que estaban cediendo protagonismo rápidamente, en provecho del naranjo. Así las cosas, en el año 1963 ya habían 42.000 pies de naranjos de la variedad Washington Nável, muchos de ellos en plena producción, que ocupaban 1.395 fanegadas del término (el 79% de la superficie citrícola). Entre todo había 1.762 fanegadas de tierra plantadas de cítricos: el 83%, de un total trabajado de 2.130. Es decir, que el arroz ya se había transformado en un cultivo marginal y en proceso de desaparición, en provecho del naranjo, que aún reina.
trabajadores naranjos

En la temporada del 1970-1971 se cosecharan a Señera 2.527 toneladas de naranjas nável y washing-tones, 600 toneladas de navelina, 280 de sallustiana (novedad en auge), 62 de blanca (en proceso de abandono) y 72 de sanguina (también en decadencia). De mandarinas, hubo cosecha de 92 toneladas, de las variedades monreal, satsuma, clementina y común. El año 1976 había 1.276 fanegadas de cítricos:  1.059 de naranjos y 217 de mandarinos. El segundo cultivo mas importante eran campos de alcachofas, con 361 fanegadas, y el tercero, el albaricoquero, con 120 fanegadas. El resto de la tierra se dedicaba, según el bancal y la época del año a cosechar chuminos, melocotones, membrillos, calabazas, melones, maíz, tomates, guisantes, pepinos, nísperos, peras, limas, ciruelas,

En las décadas del 1970-1980, el progreso de la nueva sociedad de consumo llevaría a reforjar aún mes los huertos de naranjos en detrimento de los productos de autoconsumo doméstico: el año 1994 los cítricos ocupaban 1.829 fanegadas. Entonces, como, la práctica totalidad del término se encuentra plantada de naranjos y mandarinos; aunque la tendencia -como la de tantos otros pueblos valencianos- es a reemplazarlos poco a poco por infraestructuras viarias (carreteras, rotondas), industriales (polígonos) y urbanas (nuevas calles y urbanizaciones). No gratis, el principal producto del campo valenciano a la entrada del siglo XXI ya no es la naranja, sino el ladrillo. En la actualidad, Señera ha dejado de ser un pueblo eminentemente agrícola, para convertirse en un municipio que prospera gradas a la implantación de nuevas industrias y al urbanismo de chalés adosados.
La economía de Señera se ha diversificado a la carrera, y está encontrando el equilibrio justo entre la agricultura de los padres, la pequeña industria familiar, la construcción y los servicios, como a escapatorias por los años recientes de paro agrícola, de depreciación continuada de los jornales y las rentas del campo

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